Experiencias

 

 

He vivido Yoga de la Voz® como un viaje increíble de auto conocimiento de mi voz; no solo de la física, sino también de la Voz entendiéndola como mi lugar en el mundo, mi posición ante la vida, mi centro y mi enfoque. No han dejado de abrirse puertas y de recolocarse situaciones a mi alrededor desde el primer paso del viaje (que curiosamente no fue el primer módulo de la formación, sino su taller introductorio previo).

 

Utilizaré esa expresión manida y recurrente de que no puede contarse con palabras, porque es la realidad de Yoga de la Voz®; cada viaje es único y diferente, pero todos especiales y en todos se producen cambios, no solo lo he visto en mí, sino en los procesos y experiencias de mis compañeros de viaje. Como en todos los viajes de este tipo, cuanto menos se conozca de lo que ocurre mejor, el regalo más grande es dejarse sorprender por los cambios que se producen en el camino.

 

He logrado ser más consciente de dónde y con qué propósito pongo mi voz y mi energía en cada momento. Es un trabajo paulatino, no sucede de un día para otro, pero todo el camino por el que Yoga de la Voz® me fue guiando, me fue aportando seguridad, conocimiento, y fue colocándome en el lugar adecuado. 

He pasado del rechazo a la aceptación, amor y respeto con una velocidad asombrosa. 

 

Sólo puedo decir que ha redefinido el rumbo de mi camino de forma drástica. Para bien, claro, cuando encuentras el camino a seguir sólo puede ser para bien. Me ha ayudado a superar problemas laborales antes insostenibles, a trabajar desde otro punto mis relaciones personales, y todo desde el aporte de seguridad y conocimiento sobre mi propia Voz, es decir, mi propio yo.

Me llevo herramientas tremendamente útiles y potentes, personas maravillosas con las que he compartido el viaje, y sobre todo y por encima de todo, me llevo a MÍ.

 

Nené Fontaíña

 

 

 

Me decidí a hacer Yoga de la Voz®, por recomendación y con objetivo totalmente profesional. Soy actor y trabajo en diferentes disciplinas (teatro, cámara y doblaje) y buscaba que mi voz conectase más con mis verdaderas emociones, tenía la sensación que se quedaban cosas en el tintero, que de alguna manera la autoexigencia provocaba un bloqueo y donde más se notaba era en la voz, y sobretodo, cuando no era un personaje el que salía a escena sino yo mismo.

El proceso no fue fácil, ya que, como actor, me tocó hacer un proceso un poco diferente.

Por un lado, a los intérpretes nos enseñan a mostrar emociones procesadas y filtradas a través de las diferentes máscaras de los personajes, según como son, lo que hayan vivido, etc… Las emociones salen de nosotros, pero de una manera alterada para encajar en ese personaje. Y yo lo que buscaba era enseñar verdad.

Por el otro, a evitar la idea que durante el curso era actor, ya que a la que tienes a alguien delante ya ves público y te colocas en modo actuación, aunque sea una sola persona. Me tocó dejar al actor en la puerta, para entrar en la sala, solamente, yo.

No fue hasta el periodo entre el segundo y tercer módulo que me di cuenta que mi propósito inicial estaba errado. Si quería encontrar la verdad en mi voz, no tenía que ser desde un objetivo profesional sino personal. Yo mismo, tenía que liberar partes de mi interior y que estas se mostrasen en mi voz y, tarde o temprano, eso se vería reflejado en mi trabajo.

Yoga de la Voz® ha sido un punto de inflexión en muchos sentidos. Te das cuenta que algo en ti se ha desplazado y te obliga a recolocarte y remover cosas en tu interior, que inevitablemente provocan que también se muevan en el exterior. Este pequeño cambio en ti provoca que tengas que buscar un nuevo sitio en tu entorno y que el entorno se tenga que adaptar, mover, para dejarte posicionar en tu nueva posición.

Y los cambios están y se notan, tanto a nivel personal como profesional. Aunque me encuentro en un proceso inicial de este viaje, tengo la sensación que solo ha hecho que empezar.

Carlos Briones

Yoga de la Voz® me ha permitido abrir y explorar nuevos espacios dentro de mí. Saltar al vacío, desafiarme, limpiar mi cuerpo de heridas emocionales, empezar a aprender a escuchar mi corazón, sentirme más cerca de MI lugar, ver cómo cuando uno pone la intención al servicio del Amor la magia se produce.

He observado la conexión entre mi misma, mi voz, la entrega y la sanación. Cuanto más soltaba más enriquecimiento, expresividad, improvisación, alegría y creatividad.

De las cosas que más me sorprendieron al comenzar el taller de Yoga de la Voz® fue la desconexión y desconocimiento que sentí de mi voz. Me dio la sensación de que mi mente iba hacia un lado y mi voz hacia el lado contrario. Ahora me relaciono con ella con más ligereza, flexibilidad, confianza y diversión. Me encanta el diálogo de intimidad-conexión que he creado con mi voz.  Siento que es una puerta muy potente que justo se acaba de abrir y que me ayuda a conectar conmigo misma a un nivel profundo dónde las palabras no tienen cabida.

El trabajo en el taller ha afectado a otras áreas de mi vida. Entre otras, siento que conforme el taller avanzaba mi caminar en la tierra se iba afianzando, hasta llegar a sentir un profundo enraizamiento y una mayor soberanía sobre mi vida. Asimismo, este trabajo me ha ayudado a aflorar mi feminidad. Además, de sentir una mayor presencia en el aquí y el ahora.

De este viaje me llevo muchos regalos. Por una parte, el mismo proceso ha acelerado de manera natural el proceso en el que estaba sumergida. Por otra, percibo una mayor integración y aceptación de mi persona en su totalidad. A más, de empezar a ver la coherencia entre mi voz, mi sentir y la manera de expresarme. Y unas ganas tremendas de seguir explorando mi creatividad; cantar, bailar y narrar la historia de mi vida!

En una palabra Yoga de la Voz® ha sido un RENACIMIENTO.

Yolanda Leyva

 

 

El proceso de Yoga de la voz ha significado para mí mucho mas que un trabajo puramente con la voz, fue un movimiento sutil y casi imperceptible en un puzzle que tiene repercusión en todo el resto, que es todo mi ser. La voz es la puerta, el punto de partida.

 

Noté cambios en la forma de relacionarme con mi voz, lo cual ha ido produciendo cambios sutiles pero constantes en mi forma de sentir y de expresar. Es un proceso de liberación y de autenticidad.

 

Soy cantante profesional y llevaba mucho tiempo sintiéndome muy mal en la relación con mi voz, al ser mi herramienta de trabajo y tener que “usarla” a diario, el vínculo artístico se desvirtuó, diría que mi relación con la voz llegó a ser violenta, casi de obligación de cantar sin desearlo. 
 

He descubierto que el vínculo que tenemos con nuestra voz es el mismo que tenemos con nuestra sexualidad, con nuestra alma, es un espejo de nuestra relación con nosotros mismos.

 

La relación con mi voz ha cambiado, está cambiando, ahora disfruto de cantar, me gusta cantar, y me emociono al hacerlo, me he quitado varios velos y sigo quitando. 

 

Inés Lolago tiene el don de captar de forma muy rápida y muy precisa las áreas a trabajar y la forma ideal para cada persona.  Me llevo la magia de haber conectado con mi voz, ¡lo cual no creía que fuera posible!

 

Natalia Anido

Siempre me encantó cantar y bailar, aunque ni la afinación ni el ritmo fueron nunca mis puntos fuertes. Así que desde bien pronto comencé a escuchar frases como “No cantes más que cantas muy mal”. Como es de imaginar no me llevaba muy bien con mi voz. La verdad no me reconocía en ella, no me gustaba su sonido, no transmitía lo que sentía, era como si no formase parte de mí. Siendo esta la relación con mi voz, obviamente mi comunicación no era muy buena.

El taller marcó un antes y un después, abriéndome las puertas a un nuevo mundo de sensaciones a través de la voz, el yoga, la música, el espíritu y el cuerpo. Aprendiendo a sentirme y a sentir lo que me rodea desde perspectivas distintas.

Durante el proceso de Yoga de la Voz® he adquirido las herramientas necesarias para ir tejiendo una relación más sana con mi voz. Ahora la reconozco como parte de mí, cada vez me gusta más su tonalidad, la afinación ha mejorado y el sentido del ritmo también lo ha hecho. La comunicación ha pasado a tener para mí otro significado completamente distinto. Siento que, poco a poco, lo que soy, lo que siento y lo que digo se van pareciendo cada vez más.

 

Paola Arenas

Yoga de la Voz® ha sido como un viaje, un reencuentro conmigo mismo y con mi voz; un viaje de reconciliación tras mucho tiempo de llevar una “relación difícil”

 

Mi voz era el resultado de un largo proceso de evolución tras 3 operaciones (carcinoma in situ en cuerda vocal izquierda, 2000 - 2002) y muchísimas sesiones de logopedia; mejoró a partir de 2003 y empeoró a partir del 2009 y los otorrinos me indicaban que debía operarme de nuevo por una lesión (no cancerosa) en la cuerda vocal derecha.

 

Mi relación era de frustración diaria, de tener que repetir las cosas dos veces como mínimo cada vez que hablaba con alguien, de sentir que “no soy oído”. No me planteaba cantar para nada; llevaba sin cantar desde el 2008.

 

Ahora me siento “casado con mi voz”, comprometido con ella, con una permanente atención a lo que siento y pienso que debo decir, con una actitud interna de “hacerme caso”. Me siento más libre, más seguro a la hora de hablar, se me entiende mejor, y he recuperado la ilusión por cantar.

 

Estoy muy sorprendido de la evolución; una evolución que en absoluto esperaba: más volumen, más nitidez, más tiempo de fonación. También estoy más cómodo en otras áreas de mi vida, siento que “soy más yo”, porque puedo expresarme con libertad. Me llevo el haber recuperado la ilusión y las ganas de cantar, el “escucharme para expresarme”, el haberme reconciliado y comprometido con mi voz. También me llevo un montón de buenas herramientas para seguir mejorando mi voz.

 

El taller de Yoga de la Voz® tiene elementos de yoga, elementos de voz… pero sobre todo una magia especial que se percibe desde el primer momento. Es como entrar en un ritual, como un viaje a una dimensión interior que provoca un contacto con uno mismo; un contacto revelador y transformador: No soy el mismo que empezó el taller. La experiencia en grupo es tremendamente enriquecedora y poderosa. Las personas que me han acompañado me han servido de referencia y siento que yo también lo he sido para ellas/os.

El taller es una invitación para salir de nuestra “zona de control”, el “empujoncito” que todos necesitamos para atrevernos a volar, y no hay nada más satisfactorio que sentir que tienes alas, que el miedo queda atrás, que lo que parecía imposible se vuelve posible, que dentro de cada uno hay un poder inmenso que, en realidad, desconocemos y que nos permite ampliar la respuesta a la pregunta que para mí es clave: “¿Quién soy yo?”, “¿Quiénes somos?”.

 

Vicente Subiela

 

 

Yoga de la Voz® ha supuesto para mí un reconocimiento del poder curativo de mi voz, de mi fuerza, de mi potencia y del poder de mi libre expresión en el mundo.

He observado que mi voz tomaba un peso interno, físicamente, dentro de mi cuerpo, que mi voz se enraizaba, que mi voz se colocaba dentro de mi propio cuerpo y desde ahí podía comunicarse desde un lugar más íntimo, vulnerable y a su vez firme y fuerte; de dentro hacia afuera. 

 

Partía de una buena relación con mi voz, pues amo mi voz, mi sonido y su poder, más siento que ahora se ha dulcificado y puede expresarse desde un lugar mucho más amoroso, y por tanto, poderoso.

 

En mi vida ha afectado al poder escucharme con total atención, poder expresar qué siento, qué necesito, en todas las áreas de mi vida, hasta en aquellas en donde más dificultad tenía para expresar mis verdaderos sentimientos y necesidades. Saber escuchar con total atención las necesidades y sentimientos externos. Y a saber con certeza qué quiero y cuál es mi camino, y seguirlo con total confianza en que conseguiré cumplir todos mis sueños.

 

Para mí ha supuesto una vuelta de tuerca en potenciar un trabajo de confianza en mi misma y en mi arte que llevaba años haciendo. Desde un lugar de gozo, de disfrute y de confianza en mi misma y en mis capacidades, talento y potencial. En querer mejorar y dar lo mejor de mi, en cada instante. 

 

Me llevo mucha paz interior, desde un lugar desconocido para mi hasta este momento, de plenitud y gratitud por ser quien yo soy, y poder expresarlo con plena libertad, soberanía, confianza, dulzura, amor y disfrute, mucho disfrute. 

 

La profunda gratitud a este proceso, es uno de los grandes regalos de mi vida, que me ha cambiado la vida, gratitud profunda a la manera de trabajar de Inés Lolago, chamana de la sabiduría ancestral de la voz, guardiana de las palabras, guardiana nativa de la voz, que sabe perfectamente cómo crear el espacio sagrado para potenciar la esencial poderosa de cada ser humano, y empoderar a cada persona hasta el nivel que ella elija, y para el que esté preparada. Sin presión, como ha de ser: sólo desde el Amor. !Gracias!

 

Marta Arteaga

Para mí Yoga de la Voz® ha sido una herramienta fundamental para un reencuentro conmigo, un descubrimiento de dónde estaban mis bloqueos, mis problemas y mis soluciones a ellas, ha sido en definitiva un punto crucial de inflexión en mi vida y, evidentemente para bien sin ninguna duda.

 

Mi voz, mi sonido, mi resonancia es fiel reflejo de mi pauta en la vida, he obtenido mayor libertad de ser, mayor expresividad más amplitud de miras, y eso se traduce en una más cómoda colocación de mi voz, de mayor registro y capacidades antes impensables en mi mente lógica y racional

Antes mi voz no dejaba de ser un mero instrumento fonador, emisor de sonidos a través del cual se comunica uno siempre desde un plano material y lógico. Hoy mi voz me dice casi a cada momento, y en tiempo real, qué está pasando en mi cuerpo en mi mente y en mí en general, es otra voz, nada que ver… sí, se dirá que tímbricamente suena igual, acústicamente es la misma… fuera de mí, pero yo, dentro de mí, en mi oído interno que es donde la oigo no la oigo ni la valoro de la misma manera y eso hace que NO sea igual, hay un gran cambio

El hecho de liberar mi voz ha supuesto descubrir que tenía problemas psicoemocionales, molestias que me impedían emerger a la superficie y que gracias a estos cambios se han ido recolocando en un plano de vista diferente, mejorando, en consecuencia mi calidad de ver la vida.

Me llevo del proceso la belleza del trabajo sutil, de una condición humana de quien lo imparte y un trabajo de un gran Maestro que, lejos de imponer criterios deja que uno mismo aprenda el camino. Me llevo la magia de descubrir “el poder sanador de la vibración de la vida en mi voz”, en mi garganta, en definitiva  mi propio poder, me llevo haber cogido el timón de mi vida nuevamente y ser yo quien redirija mi barco hacia donde debe ser, no al rompeolas, no a la ilusión de lo irreal sino hacia el camino al que la vida nos va llevando cuando las velas del navío se abren en la dirección correcta

 

Rafael Castro

Yoga de la Voz es un proceso físico y espiritual. Te pone en contacto con el instrumento de la voz, que es todo tu cuerpo, y te conecta con lo que le da fuerza a esa voz para que salga, que sería toda la parte energética, psicológica, pránica, o como queramos llamar a esa parte que no se ve y envuelve toda vida.

 

He podido observar que durante el proceso mi cuerpo tomaba mucha fuerza, y emocionalmente me llenaba de entusiasmo. Es como preparar el instrumento para que suene mejor. Mi voz se hacía mas presente y podía oírla por primera vez como resonaba en cada parte de mi cuerpo. Es como que la voz se “materializaba” y casi que la oía “desde fuera”. Aprendí a llevar la voz más consciente a aquel lugar del cuerpo donde requería que sonara de una manera concreta. Y también entender un poco que emoción puede haber detrás de la voz cuando “se rompe”.

 

Antes mi voz era una desconocida para mí, a pesar de que desde que tengo uso de razón he cantado (de forma amateur), parecía que ella me llevaba a mí y yo no podía intervenir. Es curioso, era como la respiración: una la lleva consigo siempre desde que nace y solo se da cuenta del valor que tiene cuando aprende a dirigirla y entender sus mecanismos secretos. Ahora mi voz es mucho más cercana y empiezo a descubrir más el valor tan profundo que tiene. No es simplemente para cantar y hablar, también sirve para sanar y transformar.

 

Mi voz se ha convertido en un gran complemento en todo. Por ejemplo, ahora observo en cada momento como sale la voz cuando me comunico, y me doy cuenta de cómo a veces no va acorde con el sentimiento que estoy teniendo, y aprovecho para ver cómo puedo cambiar eso con los conocimientos que he adquirido en el primer nivel del curso del Yoga de La Voz. Otras veces observo cómo estoy emocionalmente simplemente escuchándome. Hasta me he dado cuenta de que puedo ser consciente de qué anda mal en mi cuerpo cuando se resiente la voz…

 

Me llevo del proceso el descubrimiento de una parte de mi misma. Una herramienta para seguir profundizando y mejorando en mi caso la forma de cantar. Y además, de forma indirecta, una vía complementaria de crecimiento personal.

 

En Yoga de La Voz puedes apreciar que está creado por alguien con un gran conocimiento y respeto por todo el conocimiento ancestral y técnico musical. Diseñado con una gran habilidad y belleza. Estoy muy agradecida.

 

Carmen Lopez Vallejo

Yoga de la Voz ha sido un proceso depurativo. Me ha colocado delante de un espejo. Por un lado interior, en el que a través del trabajo con los sonidos y las canciones he contactado con las emociones que en estos momentos más me acompañan, con menos filtro y racionalización, y por otro lado exterior, ya que me devuelve la imagen con la que me presento a los demás, y la carga de valoración que la acompaña. Muy útil.

 

A lo largo del proceso he observado una mayor sinceridad y espontaneidad en mi actitud a la hora de mostrarme. Y en relación a la voz, una mayor coherencia entre la emisión de la voz y el contenido que se emite. Mi percepción de mi voz y mi relación con ella ya eran buenas antes del proceso, pero siento que ahora ha ganado más veracidad y puedo ver más posibilidades a nivel creativo: color, calidez, cercanía. Y verla también como una herramienta valiosa de trabajo. Ya puedo notar mucha calma y enraizamiento cuando realizo los ejercicios (y juego con la voz). Por otro lado, lo aprendido tiene una aplicación directa en el trabajo como formador y como terapeuta, y abre perspectivas para su aplicación en grupos y a nivel individual.

 

Creo que el trabajo con la voz propia es en esencia muy terapéutico. Y conocer la forma en la que una persona emite su voz y lo que asocia a ella puede ser de mucha utilidad para el proceso terapéutico. Del proceso me llevo Agradecimiento y atención hacia mi voz. Una mayor conciencia sobre lo que refleja y lo que quiere transmitir. Herramientas para aumentar la calma interior y la coherencia personal. Conocimiento aplicable en el trabajo como terapeuta. Curiosidad por aprender más en este campo.

 

Hubo momentos de una conexión única con el grupo, algo muy ancestral manifestándose. Agradecimiento a Inés, por transmitir su conocimiento con confianza y cercanía. Y al grupo de personas con las que he compartido por poner tanto de sí mismos en el proceso. La necesidad de ordenar y priorizar mi actuación personal, y la seguridad de llenar de atención plena aquello que realice en cada momento.

 

Pedro Unamunzaga

Yoga de la Voz®  ha sido y es para mí, una experiencia reveladora acerca de mis propias capacidades vocales y expresivas. Y digo reveladora en el sentido de haber encontrado una puerta infinita que ha dado respuesta a mi búsqueda personal de quién soy y que he venido a ofrecer al universo.



Al principio me atrajo la originalidad del nombre y la flexibilidad con la que el método me ayudó a aceptar los sonidos que era capaz de crear. Pude reconocer e integrar mi forma de mostrar mi voz y comencé a atreverme a ofrecer esa faceta de mí largamente negada. 


Gracias a Yoga de la Voz® , poco a poco, los miedos y dudas dieron paso a querer ofrecer mi voz, que ya no era mía, a todo aquel que quisiera escuchar.


Agradezco de una forma muy profunda a Inés la capacidad que tiene para combinar todos sus conocimientos y crear una forma de cantar conscientemente, desde el alma en equilibrio con el cuerpo,  para permitir al Ser volar, ayudando a ofrecer nuestra voz y nuestro sonido en libertad, deshaciendo miedos e inseguridades para permitirnos ser más auténticos y poder compartir nuestra Voz Original.



Coral Prieto

Yoga de la Voz®  ha significado para mí el descubrimiento de las posibilidades resonantes de mi voz en mi cuerpo y la confirmación del  lo benefactor del sonido en nuestro ser.

Aunque no he podido trabajar todo lo que hubiera deseado, ahí tengo las herramientas para seguir indagando e indagando. Ahora afronto el cantar con una perspectiva mucho más rica… y puedo al menos escoger si quedarme en mi personaje musical, embellecerlo y enriquecerlo, o salir y explorar todo mi potencial.
Mi voz ha cambiado en el punto de simple y llanamente… NO LIMITS : )


Con respecto a otras áreas de mi vida, me ha ayudado a afianzarme más en el momento presente, digamos que la oscilación entre ello y la identificación con las proyecciones mentales, se ha hecho más pequeña.
Me llevo del proceso la facilitación de una herramienta super potente, efectiva y accesible para todos. El sonido en  el método pedagógico de práctica postural de yoga en que me formé, no se tiene en cuenta… yo tengo clarísimo que voy a explorar y transmitir sus posibilidades, fusionando sonido con asanas y quietud.


Y por supuesto, me llevo los buenos momentos compartidos y la magia de llegar a clase con un mal día.. y salir transformado : )


Muchísimas gracias Inés, y a la vida por hacer que las enseñanzas que transmites se aparecieran en el camino.

 

Andreu Machuca

 

El proceso de Yoga de la Voz® ha significado para mí ¡¡¡APERTURA!!!, SANACIÓN, más  conocimiento de mi instrumento,  y mayor conciencia de lo que escucho y recibo,  y de lo que emito y doy. Sea en el silencio, sea en la palabra, sea en la canción.



Mi voz ha crecido, se ha expandido, se ha empezado a liberar y yo lo mismo. Antes era una voz en constante búsqueda y cambio. A momentos brillaba a otros se agotaba o se crispaba. Mi relación con ella era amor-odio. Ahora ya no puedo ni decir y me cuesta hasta escribir odio. Ya no. Me amo más, amo mi voz mucho más.


Este trabajo me ha ayudado a entregarme aún más en mis clases. Continuamente me piden que les cante durante la relajación profunda. Antes lo hacía esporádicamente. Ahora pongo una intención y lo hago. Mayor fluidez y confianza en mi instrumento durante las terapias de voz-sonido. Escucho de otra forma.


Del proceso me llevo Amor, valentía, respeto, dirección, anclaje, atreverse, aceptar(se), sincerarse, escuchar(se), CANTAR(SE)!!!!! Mucha alegría en continuar este proceso.



Montserrat Hari Avtar

El proceso de Yoga de la Voz® ha significado para mí una oportunidad de compartir con otras personas a las que no conocía previamente, Mi Ser (MI ESENCIA). Una oportunidad de SER yo desde un lugar desconocido para mí, la Voz. Conocerme a través de la voz y saber que puedo comunicarme conmigo misma, con mi interior y mis emociones, a través de ella.


He entrado en contacto con el material creativo que hay dentro de mí, y que no sabía que estaba. Con este proceso he podido verlo, sentirlo, corporeizarlo, y pasármelo bien, con la Forma y maneras mías, las genuinas, diferentes y compatibles con las formas y maneras de mis compañeros/as de este viaje. Por lo tanto ha sido integrador de los procesos de los/as otros/as, alucinante, rico, y muy evolutivo. Encontrar una herramienta que integra los procesos de todos y cada uno de los que participamos me parece un arte. Una Herramienta para integrar el sentido de la PRÁCTICA, ahora lo entiendo  y lo he experimentado desde el cuerpo. También la práctica me ha dado herramientas para salir de estados emocionales que no podía manejar…de otra manera.


Me ha ayudado a centrarme más en mi vida, a pesar de los factores externos a mí que me podían desestabilizar.
Me ha dado oxígeno en momentos complicados. Ha puesto ligereza a situaciones de espera, que no dependían de mí.
Me ha ayudado a superar autocríticas, a hacer ligeros los juicios de la cabeza, a superar el sentido de perfección, a traspasar la tendencia a valorar el resultado y no el proceso.


Y en mi voz, mi voz ahora es una conocida y amiga, antes iba conmigo y ahí se acababa la relación. También he podido oírme en diferentes aspectos de mi voz, y lo bueno también es que la mayoría no han pasado por el filtro de mi cabeza.
Ha  sido como abrir una ventana a un montón de posibilidades, sobre las cosas que puede hacer y no.  Se me han quitado complejos por no saber música. Y constato que todos/as tenemos esa capacidad. Con el viaje a través de Yoga de la Voz®, he dado un salto cuántico, partía de casi nada con respecto a mi voz y me llevo un saco repleto de herramientas, de conceptos más claros, un baúl de REGALOS  de los que poder ir disfrutando de aquí en adelante.


Nunca podré olvidar las herramientas, las experiencias, los recursos claros y sencillos en la forma de aplicarlos, que el Yoga de la Voz, me ha proporcionado… Ahora mi voz, tiene un valor propio en sí misma, me da placer y me incita e invita a que explore y me deje llevarrrrrrrrrr. No tiene precio. Dejarse llevar, en una sociedad y unas estructuras tan cuadraditas y anquilosadas… ¿A qué no podré atreverme ahora?


Emilia Matilla Alvarez

 

Para mí Yoga de la Voz® es un proceso que justo empieza. Las sesiones han servido para descubrir nuevas puertas a las que he tocado, consiguiendo abrir alguna momentáneamente. Y con eso me quedo, con el placer de ver aspectos que se han abierto o dado sin esfuerzo, tan sólo poniendo intención. Digo que el proceso empieza porque quisiera dedicarle más tiempo al viaje.


Ha habido momentos muy potentes, de soltar un chorro de voz que quería salir y salía solo. He observado que con pequeñas intenciones puedo cantar de forma placentera, como un automasaje.


Con respecto a la relación con mi voz, ha habido momentos en que el cantar surgía naturalmente, luego quise insistir, aprender, y empecé a hacer sobreesfuerzos que me dejaban agotada. Yoga de la Voz me está ayudando a dejar estos viejos patrones y optar por la ligereza, el control justo. Me ha reconectado con la organicidad de la música, sobre todo, gracias a una visión de la técnica muy diferente a la que se aplica en las escuelas de canto convencionales, y he ganado más flexibilidad y desenfado, más ligereza y conexión conmigo misma.


Me llevo del proceso una visión de la música, de mí y del entorno más orgánica, sin expectativas. Tengo la sensación que es el inicio de algo aún más profundo que llama la atención experimentar.



Núria Reguero

Yoga de la voz® ha sido un camino para la conexión  conmigo, una búsqueda interior recorriendo otros lugares no transitados hasta ahora. Fue una experiencia diferente de las cosas que “normalmente” hago o transito.


El principal cambio que he logrado es el de la seguridad y la confianza. Ahora me encuentro en un proceso o camino de experimentación importante de la voz. Antes me escondía detrás de ella y creo que ahora hay un proceso más de “sacar hacia afuera” que se sostiene en el trabajo de estos meses.


Y es curioso, porque esta confianza y seguridad con la voz la siento también reflejada en mi posición vital de vida. Ha habido cambios internos que no sé muy bien a que atribuírlos, pero podrían ser producto de todo este trabajo de búsqueda realizado en el curso.


Del proceso me llevo "el proceso", porque aún está todo en movimiento y seguirá estando en movimiento. Para mí no ha acabado. Estoy disfrutando del viaje y no de la llegada, de la trama y no del desenlace. Estoy: abriendo el viaje.

                                                                                                                                                                            Nihil Olivera

El proceso de encontrar a mi voz durante el curso, fue como abrir el paquete de un regalo sorpresa. Mi relación con mi voz era más distante, sentía muchas dudas si hacer o no según qué cosas por miedo de que resultara desagradable al oyente.



Tu curso y el feedback de los compañeros me ayudó a re-conocer, aceptar, acercarme e integrar mi voz; saber cómo dirigirla mejor y hasta dónde ir. Perdí buena parte de la inseguridad al soltarla... Me siento más “en familia” con ella y sin embargo a veces me sorprendo descubriendo que mi voz se ha expandido, que amplié mis posibilidades y puedo crear nuevos matices, tonos, desconocidos anteriormente. Me encantó tu técnica, tu forma fresca y a la vez muy sabia de llevar el grupo con "suave mano fuerte", respeto y buen humor.



Recomiendo tu curso a cualquiera que sienta necesidad de conocerse mejor, pues ese proceso va más allá de la voz que al final de  cuentas, expresa lo que uno lleva dentro y eso también ha cambiado para mí. ¡¡Gracias!!



Tania Preuss

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